lunes, 9 de noviembre de 2015

CRÓNICA


LA MUERTE QUE NO PERDONA A NADIE
Las calurosas mañanas hacían centellar las sonrisas de los niños de la I.E Micaela Bastidas de Abancay. Los treinta minutos de receso eran aprovechados para jugar al fulbito,  que así lo llamaban los del 3 grado. Uno de los debutantes que sorprendía era Yahir que tan solamente soportaba jugar 5 minutos ya que sus ánimos de ser futbolista le eran limitados por el jadeo incesante.
Por otro lado existe un salón de niños bien uniformados, que tienen la apariencia de ser más obedientes, y como todos los niños llevan la alegría desbordante en todas sus acciones. Los días iban delatando algo raro a Hamis quien sentía que el cansancio incontrolable se le sobreponía a su espíritu alegre y juguetón, sin comprender lo que le sucedía
Yahir era un niño  esmirriado que con su sello alegre conquistaba sonrisas, a pesar que solamente vivía con su abuela ya que sus padres habían fallecido. Una mañana tuvieron que internar  al niño en el hospital de Abancay, luego de unas horas le hicieron la transferencia a la ciudad de cusco debido a la gravedad de su enfermedad.
Los padres de Hamis, al notar los indicios de  malestar de su hijo, tuvieron que llevarlo a Es Salud, donde nada pudieron hacer, llevaron a distintos centros de salud sin buenos resultados ya al final le detectaron leucemia avanzada. Inmediatamente los padres tuvieron que viajar a la ciudad de Lima con la esperanza de reponer la salud de su hijo.

Por los pasillos del Hospital Regional circulaban pasos silenciosos, rostros acongojados, mientras Yahir rompía ese mutismo corriendo de un lado a otro, conversando con cuantos se encontraba, hasta luego de una larga espera tuvieron que internarlo en la sala de operaciones para realizarle  la quimioterapia, a pesar de su enfermedad Hahir desenmascaraba sonrisas de los hombres de blanco que eran sus nuevos y únicos amigos. Hasta que una mañana luego de varios intentos fallidos de intervención médica decidieron llevarlo a otro nosocomio, y en esos momentos se congeló esa sonrisa contagiosa, y su jadeo se interrumpió cuando los únicos llantos de una abuela acompañaban ese final.
Los padres de Hamis llegaron a Lima con la esperanza de que los tres retornarían a cusco felices; pero de los muchos nosocomios visitados todos le despedían con que necesita una intervención extranjera ya que  en el Perú no se cuenta con profesionales ni equipos para atender tal especialidad. Mientras que en Cusco el colegio la Salle hizo una campaña de solidaridad para apoyar a su alumno y de esta manera pueda ser trasferida a España para que le hagan el trasplante de médula.

Las puertas de cualquier nosocomio extranjero se les hicieron fáciles para la familia de Hamis, e inmediatamente decidieron viajar a España, ya en camino llegando al hospital, las puertas de la vida del pequeño se cerraron, cortando las esperanzas de los padres que terminaron bañándose en sus sollozos.

2 comentarios:

  1. Debo reconocer que la ultima parte me conmovió bastante, es cierto la muerte no perdona a nadie, pero te lleva a un lugar donde puedes descansar mejor que en esta cruel vida.
    Gorki me gusta como escribes tus crónicas, talvés deberías escribir más y se que podrías mejorar aún más.

    ResponderEliminar
  2. simpática crónica estimado Gorki, hay que seguir practicando, las plumas siempre son ariscas, jamas les gusta estar sometida, sin embargo cando logras que beba de tus manos y se pose en tu hombro cual mansa paloma, se pueden conseguir fiestas orfebres de las palabras.

    ResponderEliminar