CRÓNICA
LA MUERTE QUE NO PERDONA A NADIE
Las calurosas mañanas hacían
centellar las sonrisas de los niños de la I.E Micaela Bastidas de Abancay. Los
treinta minutos de receso eran aprovechados para jugar al fulbito, que así lo llamaban los del 3 grado. Uno de
los debutantes que sorprendía era Yahir que tan solamente soportaba jugar 5
minutos ya que sus ánimos de ser futbolista le eran limitados por el jadeo
incesante.
Por otro lado existe un salón
de niños bien uniformados, que tienen la apariencia de ser más obedientes, y
como todos los niños llevan la alegría desbordante en todas sus acciones. Los
días iban delatando algo raro a Hamis quien sentía que el cansancio
incontrolable se le sobreponía a su espíritu alegre y juguetón, sin comprender
lo que le sucedía
Yahir era un niño esmirriado que con su sello alegre
conquistaba sonrisas, a pesar que solamente vivía con su abuela ya que sus
padres habían fallecido. Una mañana tuvieron que internar al niño en el hospital de Abancay, luego de
unas horas le hicieron la transferencia a la ciudad de cusco debido a la
gravedad de su enfermedad.
Los padres de Hamis, al notar
los indicios de malestar de su hijo,
tuvieron que llevarlo a Es Salud, donde nada pudieron hacer, llevaron a
distintos centros de salud sin buenos resultados ya al final le detectaron
leucemia avanzada. Inmediatamente los padres tuvieron que viajar a la ciudad de
Lima con la esperanza de reponer la salud de su hijo.
Por los pasillos del Hospital
Regional circulaban pasos silenciosos, rostros acongojados, mientras Yahir
rompía ese mutismo corriendo de un lado a otro, conversando con cuantos se
encontraba, hasta luego de una larga espera tuvieron que internarlo en la sala
de operaciones para realizarle la
quimioterapia, a pesar de su enfermedad Hahir desenmascaraba sonrisas de los
hombres de blanco que eran sus nuevos y únicos amigos. Hasta que una mañana
luego de varios intentos fallidos de intervención médica decidieron llevarlo a
otro nosocomio, y en esos momentos se congeló esa sonrisa contagiosa, y su
jadeo se interrumpió cuando los únicos llantos de una abuela acompañaban ese
final.
Los padres de Hamis llegaron a
Lima con la esperanza de que los tres retornarían a cusco felices; pero de los
muchos nosocomios visitados todos le despedían con que necesita una intervención
extranjera ya que en el Perú no se
cuenta con profesionales ni equipos para atender tal especialidad. Mientras que
en Cusco el colegio la Salle hizo una campaña de solidaridad para apoyar a su
alumno y de esta manera pueda ser trasferida a España para que le hagan el
trasplante de médula.
Las puertas de cualquier
nosocomio extranjero se les hicieron fáciles para la familia de Hamis, e
inmediatamente decidieron viajar a España, ya en camino llegando al hospital,
las puertas de la vida del pequeño se cerraron, cortando las esperanzas de los
padres que terminaron bañándose en sus sollozos.
